El futuro de los principales cultivos alimentarios de Europa está en riesgo
Megan Seymour & Aroa Rey Campa, Iconiq Innovation
El control de plagas es un pilar clave de la agricultura moderna, vital para proteger los cultivos y asegurar la seguridad alimentaria. Sin embargo, los fitosanitarios tradicionalmente utilizados para el control de plagas acaban siendo dañinos para el medio ambiente, afectando tanto al suelo como a la fauna, e incluso puede suponer un riesgo para la salud. Con el fin de protegernos a nosotros y nuestros ecosistemas, se está aplicando una restricción a este tipo de productos. Por ello, a partir del próximo año, los agricultores deberán dejar de utilizar algunos de los fitosanitarios clave para el control de plagas.
Esto ha llevado al sector agrícola a acelerar la búsqueda de nuevas soluciones, pero todavía no existen opciones seguras, eficaces y accesibles, y el tiempo para encontrarlas se agota.
Son tres los cultivos que se encuentran amenazados:
- La patata en el Reino Unido, como principal proveedor de patatas para el resto de Europa.
- El tomate en Italia, donde el cambio climático está dificultando el control de plagas devastadoras.
- El plátano en las Islas Canarias (España), productora de más de la mitad de los plátanos consumidos en Europa.
Sin fitosanitarios nuevos, seguros y sostenibles, con eficacia demostrada contra PCN, RKN y BW, la producción de estos cultivos se encuentra en grave peligro.
CROPSAFE: revolucionando la protección de cultivos
El proyecto CROPSAFE, financiado por Horizon Europe, se puso en marcha en junio de 2025 con la misión de abordar este desafío. Coordinado por la Universidad de Alicante, el proyecto reúne a un consorcio multidisciplinar de empresas líderes, centros de investigación y cooperativas agrícolas de Noruega, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, Italia y Suiza. CROPSAFE se apoya en investigaciones previas para desarrollar alternativas naturales a los pesticidas convencionales.
Soluciones basadas en la naturaleza para transformar la agricultura
De la biomasa al progreso: CROPSAFE convertirá residuos naturales en potentes aliados contra plagas agrícolas.
En primer lugar, el proyecto está desarrollando una amplia biblioteca de compuestos fitosanitarios de origen natural. Estos compuestos pueden extraerse de fuentes de residuos naturales ampliamente disponibles, incluyendo:
- Posos de café usados: residuos de la producción de café instantáneo
- Astillas y corteza de madera: residuos del procesamiento forestal
- Algas marinas: subproductos del cultivo de algas
- Hongos: residuos de la producción industrial del ácido cítrico
Por otro lado, se están desarrollando nuevos procesos respetuosos con el medio ambiente y sin generación de residuos para extraer compuestos activos de estas cuatro fuentes de biomasa.
A continuación, se realizarán pruebas de laboratorio para identificar los compuestos más prometedores destinados a la protección de los cultivos de patata, tomate y plátano. Los candidatos seleccionados se formularán en plaguicidas y productos fitosanitarios fáciles de usar. Las pruebas en invernaderos permitirán evaluar la eficacia de las formulaciones y seleccionar los mejores para ensayos de campo a gran escala en toda Europa en nuestros cultivos objetivo. Durante el proceso, se garantizará el mantenimiento de la biodiversidad y del microbioma del suelo, así la ausencia de riesgos para la salud. Además, la modelización avanzada respaldará el proyecto, proporcionando orientaciones basada en datos sobre estrategias de aplicación precisas que maximicen la eficacia, dirijan la protección solo donde sea necesaria y minimicen los costes para los agricultores.
Un futuro más resiliente para los cultivos europeos
Al centrarse en algunos de los cultivos alimentarios principales de Europa, CROPSAFE impulsa sistemas alimentarios más seguros y resilientes capaces de aumentar el rendimiento de los cultivos sin dañar el medio ambiente, manteniendo la calidad del suelo, facilitando su regeneración natural y reduciendo el impacto climático mediante prácticas sostenibles.